La especificidad del conocimiento a priori es escasa dado que se establece de acuerdo a previas experiencias y se asume que existe una analogía entre el elemento próximo a conocer y el elemento previamente conocido. Por otra parte la especificidad del conocimiento a posteriori se basa precisamente en la experiencia recientemente vivida.
La especificidad del conocimiento expresado mediante juicios sintéticos a priori tiende al error. Un ejemplo de esto lo tenemos en la manera en que se categorizaron los planetas. El juicio a priori radica en la suposición de las características de un planeta y de la imposición de tales características a los cuerpos celestes del sistema solar, como comento más adelante. En un primer esquema se contaban 9 planetas y se incorporaron en un dibujo grabado en una placa que se mandó al espacio dentro de la nave espacial Pioneer en la década de los setentas, “En este esquema se pueden observar los anillos de Saturno, los cuales podrían proporcionar a los extraterrestres una valiosa pista para identificar el Sistema Solar. Los anillos de Júpiter, Urano y Neptuno eran desconocidos cuando se diseñó la placa y Plutón era todavía considerado un planeta.” (Cabovolo, 2009, Parr 8) . Pero a partir del “24 de agosto de 2006, la Unión Astronómica Internacional determinó crear la clasificación de Planetas Enanos, siendo el primero o prototipo de estos Plutón.” (Universidad Autónoma de Baja California Sur, 2009, Parr. 1) por lo que aquello que se mandó en la Pioneer está ahora incorrecto o incompleto si acaso se pretendía crear un mapa para alguna civilización extraterrestre. De igual manera en la codificación del mensaje de la Pioneer se asumieron varios hechos de manera a priori como “una de las partes del diagrama más fáciles de entender para los humanos podría ser de las más difíciles para los extraterrestres: la flecha que muestra la trayectoria de la Pioneer. Según un artículo de la Scientific American, las flechas son un artefacto de las sociedades de cazadores-recolectores, los extraterrestres podrían ser incapaces de encontrar un sentido a ese símbolo.” (Cabovolo, 2009, Parr. 12)
Mi opinión personal al respecto del conocimiento a priori está relacionada con aquello que decía Derrida “de que la razón y el pensamiento son tan naturales como las cosas que percibimos cotidianamente. Según Derrida, esta tesis originó el punto de vista metafilosófico -difundido por toda la cultura de occidente- que denomina logocentrismo.” (Potel, S.F., parr. 4) Ya que tal como ocurrió con el mensaje de la nave Pioneer “la tradición, según afirma Derrida, ha tendido a dar por supuesto que determinadas experiencias mentales [como la flecha que comentaba anteriormente] reflejan o representan naturalmente las cosas. En consecuencia, se ha postulado que el sentido y la verdad de las cosas sobreviene en las operaciones de la mente que la tradición llama razón o pensamiento. (Potel, S.F., parr 19). Además agrego que el conocimiento a priori no supone una gran inteligencia ya que está basado en el principio primitivo de prueba y error. Como lo comenta Max Scheller:
Pero el hecho de que el animal trate de repetir posteriormente los movimientos que tuvieron éxito para la satisfacción positiva de un impulso cualquiera, con más frecuencia que aquellos otros que condujeron a un fracaso, de suerte que los primeros se “fijan” en el animal, es justamente el hecho fundamental que llamamos principio del éxito y el error. (Scheller, S.F., pag. 42)
Este prueba y error no es otra cosa que la misma fundación del método científico. Y retomo que Karl Popper:
“tomó la consideración que el hombre impone las leyes a la naturaleza de la línea de Kant, tal como lo muestra en (Popper, 1994, p. 237) “la solución de Kant es bien conocida. Supongo –correctamente, creo yo- que el mundo tal como lo conocemos es el resultado de nuestra interpretación de los hechos observables a la luz de teorías que inventamos nosotros mismos. Para decirlo con palabras de Kant: “nuestro intelecto no extrae sus leyes de la naturaleza... sino que las impone a la naturaleza” (Soto, 2004, parr. 4)
Esta imposición no es otra cosa que el conocimiento a priori que vengo comentando y debido a todo lo anterior el conocimiento a priori se puede equivocar al (re)crear fenómenos y esquemas trazados e imaginados por el hombre que en su afán, desde los mismos griegos, de encontrar y suponer que existe un orden en el universo los da por hecho y para pruebas me remito a la física cuántica.
Bibliografía
Cabovolo. (3 de marzo de 2009). Cabovolo. Recuperado el 14 de octubre de 2009, de http://www.cabovolo.com/2009/03/el-mensaje-de-la-pioneer-para-los.html
Potel, H. (S.F.). Nietzcheana. Recuperado el 13 de octubre de 2009, de http://www.nietzscheana.com.ar/sobre_derrida.htm
Scheller, M. (S.F.). El puesto del hombre en el cosmos. Recuperado el 13 de octubre de 2009, de Libros Gratis Web: http://www.librosgratisweb.com/pdf/scheller-max/el-puesto-del-hombre-en-el-cosmos.pdf
Soto, E. M. (febrero de 2004). APROXIMACIÓN AL CONCEPTO DE OBJETIVIDAD EN KARL POPPER. Recuperado el 15 de octubre de 2009, de Gestiopolis: http://www.gestiopolis.com/recursos2/documentos/fulldocs/eco/objepopper.htm
Universidad Autónoma de Baja California Sur. (29 de abril de 2009). Foros UABCS. Recuperado el 14 de octubre de 2009, de https://www.uabcs.mx/foro/viewtopic.php?p=6318&sid=6a5ed1af7b45024c87a770ac8c0a417e
Verneux, R. (1999). Epistemología general o crítica del conocimiento. Barcelona: Herder.