martes, 16 de marzo de 2010

El vestir

Encontré un texto que redacté en el proceso de admisión a Grupo Reforma:

Está ahora contigo. Sincronizado con tu cadencia natural, se adapta a ti. Nos rodea, nos ciñe pero al mismo tiempo nos cubre y nos muestra. Habla por nosotros antes de que podamos presentarnos, es la verdadera primera impresión personificada. Nuestro cuerpo desnudo se convierte en un gran pizarrón en blanco sobre el cual dibujamos y escribimos nuestro estado de ánimo, nuestra actitud, nuestra personalidad. Los colores, las telas, los cortes, los estilos y tendencias . Con ellas podemos acercar o alejar a los que nos rodean, podemos hacer que las miradas nos sigan o se den la vuelta. Nos pueden ayudar a sonreír u obligarnos a ignorar al espejo. Si nos sentimos con ganas de cambiar, de intentar ser alguien diferente, de combatir la cotidianeidad, el primer paso se da indudablemente con nuestras prendas de vestir. Si deseas ser aceptado o si deseas imitar a alguien. Con ella o sin ella. El desvestirse se ha convertido en el ritual con el que exclamamos que el día ha terminado, es tiempo de intimidad.

Se dice que si nos vestimos de negro, a alguien hemos perdido. Si nos vestimos de amarillo es porque en nuestra beldad confiamos o si nos vestimos de rojo es porque nuestra fuerza sexual ha despertado.

El vestir. La moda. Tan poderosa y tan ignorada por el hombre. Sin embargo mano derecha de la mujer de toda la vida. Herramienta socorrida por aquellos que buscan, que desean. Así sea para persuadir, para conquistar, para encantar o para seducir. Prácticamente se ha proscrito su utilidad para políticos, artistas y demás gente influyente. Pero los demás hombres, los comunes y corrientes, podemos acceder a sus bondades, aunque limitadas sean las opciones. En contraste con la mujer, el hombre posee escasas opciones de vestir, de accesorios, de estilos, de variedad. Se creía que el hombre no necesitaba estas herramientas porque nació salvaje. Su hombruna era directamente proporcional a la aspereza y tosquedad de su aspecto. Y así el hombre vivió mucho tiempo sin un lienzo donde expresarse hasta que olvidó cómo hacerlo. En esta época está bien que el hombre lloré, muestre debilidad y exprese sus sentimientos, por eso ahora se ocupa de su imagen, de lo que escribe sobre su cuerpo a diario. Y aún así el único espacio de innovación del hombre contemporáneo es la corbata. Tal vez añadiendo algún detalle de la camisa o del saco se pueda agrandar el espacio. Pero nunca tendrá la versatilidad del lienzo que posee la mujer.

Propuestas demandan aquellos ávidos de herramientas para combatir en el día con día, para mostrarse y demostrarle al mundo cómo son.

miércoles, 24 de febrero de 2010

El Cubo

Mi comentario va en el sentido de la necesidad humana de articular, enumerar y estructurar, es decir mucho más de forma que de fondo. Como si esta obsesión con estructurar la realidad fuera una especie de placebo espiritual para acallar nuestro miedo a encontrarnos desprotegidos y solos, como se ve en la lectura de Buber. Esta superestructura está constituida por la Escuela Filosófica Occidental.
Desde esta "mirada posmoderna" que cargo conmigo les ejemplificaré cómo veo que comentan la realidad.
Si reuniéramos a los filósofos frente a un cubo, de características y propiedades desconocidas para el lector, tal vez escucharíamos a algunos decir que es un cuadrado y que todo en la naturaleza son formas geométricas, a otro contestarle que efectivamente es un cuadrado con la propiedad adherida llamada "profundus". Otro retomaría a los últimos dos y diría que es un cubo (mientras tanto algunos griegos dirían que es el arjé o que es una substancia llamada "cubum"). Una vez que queda establecido que es un Cubo, la discusión versará en los elementos que lo constituyen, su origen, destino o propósito. Se dirá en un principio que es Dios, luego que es una parte de Dios. Alguno dirá que fue puesto por Dios como prueba de su existencia o con el propósito de provocar la reflexión. En el fondo murmurarán si es necesario alabarlo, unos lo alabarán mientras otros se negarán a alabarlo porque Dios es tan grande que no se puede circunscribir a un cubo. Alguien interrumpirá diciendo que el cubo no existe, sólo existe la idea del cubo, otro meditará y se asustará al descubrir que no puede confiar en sus sentidos mientras lo perciben. Otro dirá en voz alta que el cubo existe, pero es imposible acceder al cubo "en sí".
Muchos se quedarán en silencio, algunos intentarán definir nuevamente al cubo y recuperar todo lo dicho anteriormente. Al final dejarán de discutir sobre el cubo y tratarán de asimilar el significado/significante/referente de cubo, o explicarán el cubo a partir de las ciencias y las artes; la física (pesa, tiene volúmen, inercia, etc.) química (está compuesto por átomos, moléculas, protones, quarks...), matemáticas (hay 1 cubo). Dibujarán todos los lados del cubo en dos dimensiones o lo representarán con un círculo.
Después un posmoderno revisará toda la discusión, transcrita en un archivo pdf y se dará cuenta que nadie estaba equivocado, ni tenía la razón. Sentirá vértigo de abrir la boca. Descubrirá que la realidad es compleja (nadie pudo articular todas las perspectivas en el mismo instante) y humildemente dirá que todos describieron al cubo de manera reduccionista, propondrá un acercamiento interdisciplinario. Mientras todos se van, uno dice: "Es sólo un cubo" y apaga la luz.

PD. "Y cuando despertó, el cubo seguía ahí"...