miércoles, 11 de diciembre de 2013

Times New Roman

Times New Roman 

Y quizás tengas razón. Me resulta incomprensible también. Sencilla y complicada-mente incomprensible. He visto las imágenes. Me he empapado en el agua del conocimiento. Y nada. No puedo caer en el acto de fe. En algo mágico, incognoscible. Ajeno a mí. 27,000 años después de Jesucristo. Nada. 
Yo jamás lo haría. Tenemos el Teramot, pero eso es diferente. Me encargo de suminstrarte ínputes, pero también es diferente. No puedes aprender sólo de ínputes. ¿O tal vez sí? No quiero que aprendas eso. Dudar no. Puedes ciclarte eternamente. M. Al menos esa parte sí la entiendes. X= Y/0. Ínput. Sí, sí. 
Ciertamente ni yo lo tengo claro. Eso lo puedes aprender. ¿Quién me lo enseñó a mí? Mismo escenario. Proyección. Escribir palabras e ínputes. Decenas de miles de años de historia. Ínput
¿Qué haces? Nada. No te ha quedado claro. Ojalá pudieras entender-los, no -me porque ya te digo que no soy quién para enseñar-te. 
Justo tenías que detenerte en este tema. Cambiar tema. Ínput. Avanzar. Ínput, De verdad, no sé porque pierdo mi tiempo contigo. 
Ya quiero terminar. Ínput. Ya terminaste. No. Deja de divagar. Ínput. Lenguaje. Lenguaje. L-e-n-g-u-a-j-e. Mira la e. Tipografía anticuada para ideologías anticuadas. Times New Roman. New. Ínput.  Nuevo. J-,j-. Al revés. Times Old Roman. Estúpido robot. No intentaré enseñarte a Dios. Cuando me lo enseñaron no hice todo esto. Por qué no puedes simplemente aceptar la idea y ya. Fe. Ínput. 
Dios. Ínput. No puedo decompilar información. 

viernes, 18 de octubre de 2013

Poema inédito #21: Carencias y pertenencias

Carencias y pertenencias

Tu perfume
Tu pelo
Tu sonrisa
Tu boca
Tu voz
Tu piel
Tu presencia
Tu cuerpo
Son mis carencias.
 Tu ausencia
Tu recuerdo
Tu nombre
 Mi amor
Y este poema
Son mis pertenencias.


Por Jonás Fradest

jueves, 17 de octubre de 2013

Poema inédito #20: No sé lo que es correcto y lo que no.

No sé lo que es correcto y lo que no.
Sólo sé que quiero estar contigo.
Eres la única verdad, la única diosa.
Efigie de mi espiritualidad monoteísta.
Y si no eres tú la diosa,
Sí la mensajera,
con tu cuerpo,
A través de tu dulce boca,
Envío una nota a Dios de agradecimiento.
A través de tu tersa piel, 
Le doy gracias a Dios por darme olfato,
Cuando toco tu felina espalda,
Le doy gracias a Dios por darme dedos.
Cuando nuestras lenguas luchan en la arena de tu boca,
Le doy gracias a Dios por darme sangre,
Para que mi corazón no se canse de latir inútilmente.
Cuando acaricio tu delineada cintura,
Le doy gracias a Dios que me dio ojos,
Para verte estremecer.
Cuando te abrazo fuertemente,
Le doy gracias a Dios,
Que me dio pulmones,
Para poder suspirar en tu cuello.
Cuando miro tus ojos,
Le doy gracias a Dios por la luz que creó,
Para que pueda admirarlos 
y estremecerme en tu litúrgica belleza.
Verás, compañera,
No sé si es correcto o no,
¿Quién soy para dudar de la ética divina?
Sólo puedo agradecerle, 
honrándolo a través de tu cuerpo.
Por todas estas razones, compañera,
Si no existiera Dios,
No tendría a quién agradecer,
cual Adán,
El haber creado  la mujer perfecta para mí.

martes, 15 de octubre de 2013

Poema inédito #19: Me gusta quererte.

Me gusta quererte.

Me gusta quererte, máquina de perpetuo deseo voraz.
¡Oh, hermosa sirena! ¿Cuántos no han caído con tu canto? ¿Cuántos más no caerán?
Yo caí.
Locos se han vuelto.
¿Loco me volveré?
Loco ya estoy.
Amarro mis entrañas al mástil al tiempo que beso tu mano.
No tengo branquias.
Mi cadáver asfixiado contigo en el fondo del mar.
Me gusta quererte pero me gusta más el amanecer.

Por Jonás Fradest

lunes, 14 de octubre de 2013

Poema inédito #17: La cosa en sí.

La cosa en sí.


¿Cómo expresarte mi amor? No hay forma. La parálisis de la comunicación. Mi boca besa tus labios. Pero no eres tú, es tu cuerpo. Tu aroma, que permanece con tu celestial presencia, se diluye frente a los inmundos olores del plano terrenal.
Mi manos acarician tus mejillas. Estallan con deseo. Pero son sólo poros. Se ajustan, agregan, se sujetan a tu piel como moluscos atrapados en una red. Pero es polvo-devenir.
Mi mente se sincroniza con la tuya. Corre para alcanzarte. Para estar contigo, desearte en el camino. Pero no eres tú, son sólos tus ideas. Tus expresiones. Que hago mías en mi angustia de tenerte, de estar contigo, de disfrutar sólo cinco segundos más. Robarte quince segundos más. Hasta que los segundos se vuelvan eternidad.
Mi alma se entrega a la tuya. Se arrodilla. Se vuelve torpe al intentar unirse. Se pierde. Busca lo tangible y acaba dando tumbos por China. ¿Qué es lo que hace ahí?
Quizás los números basten. Sirven para describir el mundo. Un día te conocí. Un día de ti me enamoré. Un día te besé. Un día estaremos juntos. Sin embargo la suma de todo eso nos da infinito. Cero o error. Calculadora metafísica.
Pudiera ser que lo espiritual sirva. ¿Qué más evidencia y demostración ante el caso de su existencia? Dios me articula su amor a través de tu persona. Lo materializa, lo positiviza. Yuxtapone el fondo y la forma, tu alma y tu cuerpo. Se convierte en el curador de nuestra vida. Construye significados frente al buen entendedor.
Tal vez las estadísticas sirvan. De cada diez personas, muchas sonríen al vernos. Evidencia de que algo en esta Tierra es armónico. Todo vuelve a tener sentido.
A lo mejor los poemas funcionen. Tocan, con su retórica y sus metáforas, la superficie del sentimiento que me nubla hasta invadirme. Se aproximan a decimales de aquello a lo que Kant llamaba "la cosa en sí": mi inexpresable amor y devoción por ti.

Por Jonás Fradest

viernes, 11 de octubre de 2013

Poema inédito #18: La excusa perfecta

La excusa perfecta


Un cabello en tu mejilla

Excusa perfecta

Caricia encubierta

Atención mínima

Soplo de amor

Lenguaje (de)codificado por ti y por mí

Mi juramento secreto

Ventana a tu sonrisa

Puerta a tu alma

Instante eterno

descrito en el Libro

con tinta roja de mi corazón.


Por Jonás Fradest

jueves, 10 de octubre de 2013

Poema inédito #17: Algún día.

Del baúl:


Algún día


Algún día, mi regalo de Dios,
compartiremos alas.
Algún día, adorada mía, el ciego discutirá sobre el malva del cielo vespertino.
Algún día, el olor de las rosas rojas alimentará a los hambrientos.
Algún día, el sabor de las uvas agrias calmará a los enfermos.
Algún día, el llanto de un bebé curará a los ateos.
Algún día, las madres se consolarán con el primer corazón roto de sus hijos.
Algún día, la gente atesorará problemas como si fuera dinero.
Algún día, el canto de la golondrina viajera rejuvenecerá a los viejos.
Algún día, los abrazos gratuitos serán puentes espirituales.
Algún día, los ancianos intercambiarán con los niños fantasía por sabiduría.

El día en que tú y yo decidamos darle sentido a este mundo.