Algunos creen entenderla. La explican con fórmulas y ecuaciones matemáticas: directrices, tangentes, senos y cosenos. Pero no es más que una mancha, ni nada menos.
En realidad pueden ser muchas manchas de tinta o puede ser una sola dividida en muchas partes. Si se observa el mínimo detalle parece una mancha de tinta única y original y sin embargo forma parte de otra mancha única y original por igual.
Los hay que estudian y teorizan sobre las manchas.
Se puede decir que ninguna es igual que las demás, pero nadie las ha visto todas. Se puede decir cómo surgieron pero nadie ha pintado una. Se le puede llamar de formas diferentes, pero sigue siendo la misma mancha de tinta.
Creen que desaparecerá algún día pero nunca la han visto irse. Creen que apareció de repente pero nunca la han visto ausente. Algunos no la pueden ver pero no son ciegos y algunos la ven cuando no está ahí. Incluso hay quien dice que no existe pero se embarra en ella.
Se le puede crear un principio, un desarrollo y un final; y sin embargo la mancha no se mueve. Algunos la observan toda la vida sin ver ningún cambio y sin embargo puede transformarse en un parpadeo. Se le puede cuestionar sobre su existencia y sin embargo, la mancha siempre sabrá ser una mancha. Se le puede amar aunque no tenga sentimientos, se le puede odiar aunque no entienda de razones. Puede tener mil interpretaciones y ninguna ser cierta, pero puede tener millones de interpretaciones todas ellas correctas. La explicación de hoy será mejor que la de ayer, pero no mejor que la de mañana, la cual no tiene porque ser verdad. Puede haber una que lo explique todo, pero que nadie entienda. Así como una que todo mundo entienda pero que sea mentira. A la mancha le es indiferente la interpretación y viceversa. En fin, algunos creen entenderla y algunos no, pero la mancha ahí está.
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