De amores y burgueses
En cuestiones del hedonismo opulento, nada como un amor burgués. Tal es el caso de Beatriz Riva, una niña mimada que se enamoró de José Luis Remindré, un gentleman de sociedad con una fuerte enemistad a la clase obrera. Ella con escasos 9, y él con sobrados 20, mantenían una relación exclusivamente platónica. Él tan inmerso en sus guerras contra el proletariado y ella tan absorta por su muñeca Inés. (¿soldados de juguete vs. muñeca Inés?). Poseían varios gustos en común. Tenían un exagerado parecido. A veces no se podía decir si ella era tan madura como él o si él era tan inmaduro como ella. A ambos les encantaba la música. A él le fascinaba el piano y cuando tenía tiempo libre se dedicaba a enseñarle obras de Beethoven o Mozart, que ella tocaba con admirable maestría. Un día entre los dos compusieron una canción, él la letra y ella la música. Era una melodía que iba de lo alegre a lo melancólico, pasando por un estado ambiguo de dudosa intención. Decidieron nombrarle “De Amores y Burgueses”, ya que con estas palabras comenzaba el primer verso. Ese mismo día prometieron amarse eternamente sin dejar de lado su lucha contra el obrero y que cuando acabara la guerra se desposarían en secreto. Una semana después las confrontaciones se intensificaron e hicieron necesario enlistar a más jóvenes burgueses, entre estos, a José Luis.
Mientras tanto la Srta. Riva se daba a conocer como la concertista y compositora de moda, debido a los aconteceres políticos, ya por todos conocidos. Pero lo que la hacía sobresalir era su magnífica interpretación de De amores y burgueses que sacaba al burgués que todos tenemos dentro y lograba unir a toda la burguesía cantando al unísono los siguientes versos:
De amores y burgueses
Cubriréis vosotros la tierra
De obreros e idioteces
Habrás erradicar de ella
Mataréis al revolucionario
Sin siquiera mirar abajo
Le ahorcaras como un canario
Y le dejaras sin trabajo
De amores y burgueses
Llenareis vuestro corazón
De conquistas y placeres
Sin sufrimiento ni razón
¿Quién no recuerda las veces que el Capitán Remindré cantaba esta canción al tiempo que degollaba cabezas proletarias?. El problema se presentó cuando las filas de burgueses se vaciaron y las de los proletarios se aglutinaban, ya no en filas, sino en masas. El día fatídico fue en el que se estableció la dictadura del proletariado sobre la capital. Todo era un caos. A cualquiera que se le viera entonando De amores y burgueses se le fusilaba al momento. El repudio a los burgueses fue tanto que se desataron las hordas proletarias y comenzaron a destruir cualquier cosa relacionada con ellos. Allanaron el hogar de Beatriz, matando a sus padres y violándola salvajemente en grupo. Para su infortunio el capitán se enteró de las locuras cometidas por los proletarios e intentó rescatar a Beatriz. Al llegar al portón de la casa de los Riva, notó que había llegado tarde. Corrió a asistir a la pobre pequeña, pero en cuanto se dio cuenta de que todo fue una trampa para matarlo a él, intentó huir. Sin embargo no evitó que la bala lo atravesara por la espalda. Tampoco pudo evitar que en sus últimos momentos de vida atestiguara cómo los proletarios violaban y mataban a su amada Beatriz.
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