jueves, 27 de septiembre de 2012

Cuento: El Ave


El Ave

Pobres animales que no pueden viajar con el viento. La mayoría de ellos no me agrada. Son groseros. Quieres hacerles compañía y te ahuyentan como si fueras a hacerles daño. Sólo quieres hacerle compaía y que él te la haga a ti. No sé si sentirles lástima u odiarlos. Al fin y al cabo no es su culpa, simplemente así son. A pesar de todo hay uno de ellos al que quiero mucho. Es un viejo que siempre está en la plaza. Se pasa las horas dándonos de comer. Nos platica sus problemas, sus inquietudes, sus amores y desvelos. Mientras tanto admiro cómo su cara se envejece cada vez más y más. A ese viejo lo tengo en el corazón. Cuando como las migajas de pan que bota, me la paso escuchando sus historias de sufrimiento. Él también se siente rechazado. No por un desconocido como nosotras, sino por su propia familia. Mil veces he querido consolarlo, pero él no entiende mis palabras. Me recargo en su hombro y miró su cara marchita morirse de tristeza.
Ah, ¿Qué habrá sido de él? Tiene tiempo que no lo veo. Las últimas veces que lo vi, venía con su nietecita, ¡qué feliz se le veía entonces!
Hace poco vino su nietecita sola. Se veía triste, venía toda vestida de negro y nos comenzó a alimentar de la manera que lo hacía su abuelo. Desde entonces me he convertido en su confidente.

No hay comentarios: